Poemas de Mariela Ríos Ruiz-Tagle

Santiago, Chile

 

ESTA NOCHE, UNA LUZ BRILLANTE

  CON URGENCIA DE VIVIR

 

 

Transmuta la flor en ángel quebrado

de espacios siderales,

sobre el hombre:

rayo que enmohece.

Un misterio

absorbe la espera;

se salva el hombre del hombre,

estambre enjaulado

de ángel invisible.

 

La luna en su aleph en sombras:

abre flores de mirada en celo,

resucitando sigilosos aeoroplanos desahuciados.

Le memoria se hunde

en su morada de látex pasajero.

 

El universo

y sus abanicos desplegados,

transforman en eco el caos imperioso,

gestando la alquimia inclemente,

mundo de metales:

dioses moribundos.

 

Descansa,

ángel mendigo:

goza la libertad y la furia.

Pasajero inválido sin parlantes, ni ecualizadores.

 

 

 

  I

   

  LOCO SOÑABA Y DESGARRADO,

  AL FILO DE SU ETÉREO REVÓLVER

 

Lejos se encuentran los azules placeres,

el despertar de Venus

entre los pájaros:

cada mañana abrazado al arcoiris,

sin documentos.

Arrepentirse aquí y ahora,

es una obra de arte.

 

Calaveras eléctricas se encuentran

en salas de espera,

sobre cojines nebulosos,

soportando

los rounds de gases lacrimógenos:

letreros de neón protegen del fracaso.

Profetas y fantasmas vulneran la autopista.

 

Poco es el tiempo del ángel,

las señales de peligro sobre su frente petrificada;

en el crepúsculo,

una oración en la infancia periférica

puede interpretar al mundo.

 

Violines despeinados

sobre oleadas emergentes,

electrodos divididos,

sobre cielos de arenas movedizas.

 

     

  II

 

   CAMPANAS EN LA COLINA REPICARON

  CUANDO LLEGASTE

 

El ángel sin alas,

en un ascensor descompuesto,

que lo lleva a ninguna parte.

Una calle lo acoge sin gloria:

algo domina el alfasto,

y penetra el alma imperceptible.

 

Arrodillado en una esquina sin restricción,

no supo que al jugar,

las cartas estarían marcadas

por los siglos de los siglos.

 

Choca a una paloma en pleno centro,

sin saber que otro ángel disfrazado,

pretendía deslumbrarlo con sus alas:

sombra a sombra derramada.

 

Billetes trasmutados.

Chequeras incineradas.

Ángel cautivo de lo humano:

amante de esta vida.

 

  III

 

  CAYERON LLUVIAS EN MESES DE VERANO

  ENVENENADO Y SUTIL

 

A lo lejos

una sombra virtual,

miseria cósmica:

flota en la atmósfera destilada.

Ácidos papeles metálicos

de hojarascas.

Cielo adentro.

Cielo afuera.

 

En las oficinas

tus alas bostezan sedentarias,

y tu mirada es un paraguas viajero

de ángel nómade, cuerpo de lluvia,

recostado electrodo de nostalgia.

 

Hiroshima alerta desde los armarios.

El espacio eleva mil plegarias

sobre relojes que se incendian lentamente.

La nostalgia es óxido impertérrito.

 

Ängel luchador contra el embrujo:

ecualizadores del ser automático.

Desenchufado

en la multitudes tecnológicas del miedo.

 

  IV

 

  CAMBIAR AL UNIVERSO EN LLAMAS

  SALPICADO DE AZUL DISTANTE

 

El costo de la vida

sin intereses,

tiene descuento:

por la gran liquidación de clones.

Hijos de pelo azul

y ojos a elección:

dos cabezas

para multiplicar

la inteligencia a la venta.

 

El ángel en pie de guerra,

camina por el paseo Ahumada,

los peatones

perdieron la capacidad de asombro.

 

Lo echan a patadas,

depositando su cuerpo

para ser fotografiado

por los reporteros:

en las escalinatas de un Banco.

 

Las campanas de San Francisco

rugen a lo lejos:

mientras la multitud lo acribilla

a garabatos centelleantes.

 

Poesía de Mariela Ríos Ruiz- Tagle


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