Poeta chilena - Ganadora del Premio Altazor 2009

Calderón, Teresa (1955)

 

Nace en La Serena en el año 1955 y estudia Castellano para luego desempeñarse como profesora de Literatura en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. En 1989 obtiene el primer lugar en el Concurso Nacional de Poesía de El Mercurio y en 1992 el Premio Pablo Neruda. Aunque principalmente se conoce su labor como poeta también ha incursionado en otros géneros como el cuento con la publicación de Vida de perras en el año 2000. Fue compiladora junto a Lila Calderón y Tomás Harris en la antología Veinticinco años de poesía chilena (1970 – 1995).

 

Incluida dentro de la denominada ‘Generación del ‘70’, su trabajo se asocia al grupo de poetas que trabajan con las circunstancias del presente en un afán desmitificador, con el fin de rescatar los valores perdidos, que tienen que ver con la realidad personal pero también con la situación sociopolítica de Chile después del golpe militar de 1973. Esta desmitificación también se relaciona con el intento fundacional de Calderón que, junto a Verónica Zondek y Heidi Navarro, han trabajado la temática femenina desde un punto crítico, es decir, buscan a través de sus textos crear una crítica feminista latinoamericana.

 

En su primer libro –Causas Perdidas- Calderón desarrolla esta temática a través de juegos de imágenes basados principalmente en la ironía y el uso de la intertextualidad con distintos lenguajes como el del bolero y la alusión a algunos escritores latinoamericanos como Borges y Sábato. El uso de esta intertextualidad le permite hablar de las problemáticas femeninas, ironizar la realidad pero sin caer en descripciones intimistas ni menos académicas, ya que también realiza juegos formales, en especial con la puntuación.

 

En sus siguientes libros, la autora ahonda en esta forma de escritura como manera de invertir el orden preestablecido del lenguaje, el que se considera sintáctica y también semánticamente masculino, por lo cual la poeta utiliza recursos como artículos neutros, invierte la concordancia de géneros e ironiza con los lugares comunes de nuestra cultura. Esta temática luego la extenderá hacia el ambiente literario, en tanto ese uso de la ironía y el humor negro lo utiliza para cuestionar el egocentrismo que abunda en este ambiente además de cuestionar toda posible verdad absoluta.

 

 

 

 

 

 

Bibliografía.

 

Poesía

- Causas Perdidas, Santiago, Antumales, 1984.

- Género Femenino, Santiago, Planeta, 1989.

- Imágenes Rotas Santiago, RIL, 1995.

- Veinticinco años de poesía chilena (1970 – 1995), Santiago, Fondo de Cultura Económica, 1996.

- No me arrepiento de nada.(selección de poemas) S.n., 1999.

- Elefante

 

Cuentos

- Vida de perras Santiago, Aguilar Chilena de Ediciones, 2000

 

 

Antología

- Veinticinco años de poesía chilena (1970 – 1995) / compiladores Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris. Santiago, Fondo de Cultura Económica, 1996.

 

 

Ganadora del Premio Altazor 2009, en poesía, Teresa Calderón manifestó su preocupación por la pérdida del hábito de la lectura. El problema de la lectura es un problema muy grave, aunque no se cual sea la solución", fueron sus palabras, agregando que la celebración del Día del Libro sirve para que la gente entienda cual es su importancia, aunque los chilenos lean poco y sea poco cultivada el arte de la lectura. "Me siento cada vez más pesimista al oficio de escritor en Chile, porque no tenemos todo el apoyo que necesitamos", señaló la poetisa.

 

Elefante de Teresa Calderón

Poemas de Elefante, de Teresa Calderón

 

        

 

 

             *          

 

            Un elefante

            lleva luto por sus parientes

            presenta reacciones dramáticas

            ante el cadáver de otro elefante.

 

            Respeta huesos y restos

            de otros ejemplares de su especie.

 

            Un elefante no necesita patio 29

 

            Cuando reconoce un cadáver de elefante.

            regresa sistemáticamente

            a investigar los huesos y colmillos

            regados por el camino.

 

            Un elefante siempre visita

            los huesos de sus parientes.

 

 

            *

 

 

            Un humano

            luce orgulloso su bestialidad

            Y vive 80 años.

 

            Vive 80 años

            pero maldice su transitoria inmortalidad:

            muy poco tiempo para aprender

            lo que le está permitido a un elefante.

 

            Luce orgulloso su bestialidad

            orondo en su libre albedrío

            y en pleno desuso de sus facultades mentales

 

 

            El año 1944 mi padre tenía 14 años.

            Miraba catálogos de las editoriales

            en el invierno de Los Ángeles.

            Creía saber dónde quedaba

            el cementerio de los elefantes.

 

            Y lo sabía.

            El cementerio de los elefantes

            quedaba en la Editorial Nascimento

            en Santiago de Chile.

            El panteonero era Arnaldo Cipolla.

 

            Mi padre vivía en Los Ángeles en 1944.

            Tenía 14 años

            cuando mandó a comprar

            El cementerio de elefantes.

 

          

 

            *

 

 

            Mi padre pensaba en los elefantes

            pensaba en el futuro.

            Papá elefante pensaba que siempre

            tendría 14 años

            y el tren continuaría

            trayendo sus encargos.

 

            Un elefante entra corriendo a una aldehuela de Kenya.

            Las calles son estrechas y las casas frágiles.

            Un cuerpo de elefante es torpe y es pesado.

            La carrera de elefante arrasa con las casas y las cosas.

 

            A eso el hombre lo llama barbarie, devastación,

            lo llama violencia, agresión de bestia, lo llama.

            No lo llama dolor de animal herido.

            No lo llama horror de animal desamparado.

            No lo llama animal perdido tras la manada.

 

 

            *

 

 

            Entonces el hombre grita

            constata lesiones

            en la comisaría más cercana a su domicilio,

            que ya no existe

            porque pasó un elefante desamparado.

 

            Entonces viajan enviados especiales

            la televisión se despliega

            en efectos especiales.

            Corresponsales del mundo

            en cadena internacional

            mostrarán la masacre,

            el exterminio, dicen.

 

            Nadie repara

            en un elefante solitario

            animal herido

            que tiene hambre

            y tiene sed

            y está perdido

            en la evolución.

 

 

            *

 

 

            Un elefante mira sus colmillos,

            le crecen como dientes de leche.

            Pero viene el hombre y se los roba

            para peones de ajedrez

            figuras de marfil

            piezas de dominó

            instrumentos musicales

            mangos de cuchillo

            aisladores eléctricos

            bolas de billar.

            En elefante blanco

            lo transforman.

 

            El resto

            se lo disputan

            los ilógicos zoológicos.

 

 

            *

 

 

            Un hombre

            Asesina elefantes

            sin medir consecuencias

            para el resto de la manada

            o desatar estallidos de dolor.

 

 

            *

 

 

            Eso no lo entiende el presidente Bush.

            Eso no lo entiende el papa Ratzinger.

            Eso no lo entendieron nunca

            los dictadores latinoamericanos.

 

                 

            *

 

 

            Los elefantes

            visitan a sus enfermos

            como manda el cristianismo,

            siente algo parecido a la compasión.

            Se ayudan se acompañan

            cuando están enfermos

            y se rinden homenaje

            cuando alguno fallece.

 

 

            *

 

 

            Una elefanta que agoniza

            es una elefanta protagonista.

            Entonces recibe asistencia

            de alguna hembra de otra familia,

            intenta ayudarla a incorporarse

            varias veces con sus colmillos.

 

            La elefanta muere

            y allí mismo

            recibió las condolencias de otras familias.

            Muestran dolor por el cadáver,

            lo huelen lo tocan

            con sus colmillos y patas.

            Es genuino interés por sus enfermos

            agonizantes o ya muertos,

            aun sin tener un vínculo directo.

 

            Aquí cabe entonces

            Seguir los consejos de Cortázar

            el elefante argentino:

            Conducta en los velorios.

 

Fuente: Las Letras de RIL editores

 


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