Narrativa de Roxana Heise


HECHIZO

 

    Me hechizaste bruja: después de conocerte no he vuelto a ser quien fui, y para colmo de males, me convertí en un remedo de mi mismo.


 ESCARABAJO

      Yo era un niño lleno de ilusiones, que subía a las buhardillas para jugar a la ronda con los escarabajos. Hoy soy un escarabajo de cuello y corbata que perdió a su niño en la buhardilla del olvido.
 

NUEVA GÉNESIS
 

    Solía caminar desnudo  sobre la arena, hasta que un viento fuerte azotó sus testículos. Entonces, decidió cubrirse para siempre.

  
EXILIO
 
    Yo, exiliado de mí mismo, clamo por amnistía, al tribunal supremo que procesa esta causa.
   

RETRATO
   

     Tendido en cruz en medio de la calle, mirada al cielo, estéril de palabras.

Es el retrato póstumo de su “Última volada”.
 

DESDE LAS ALTURAS

                  Adiós, me dijiste desde las alturas y extendiste tus alas.

                Amor... ¿cómo te fuiste a estrellar contra los acantilados?

TITULARES


        Sombría situación de pueblo irreal. Sus fantasmas se han congregado en las calles, para protestar por los sarcasmos de la prensa, la cual promueve su existencia a través de titulares.
 

BRINDIS
 
     ¡Vamos, levanta esa copa! Te miro fijamente a través del cristal y puedo apreciar tus espléndidos setenta años. Estás a punto de sonreír y juro que has enloquecido, que no deberías estar aquí, interrumpiendo mi brindis después de haberte enterrado hace veinte años.
 

TIEMPO   SIN    REGRESO
 
      Sientes nostalgia de mi, eso dicen tus manos mientras acarician la espuma inmóvil del silencio, encapsulado bajo los nudillos gastados de historias. Coges un lápiz, por un momento crees verme, fresca y vivificante, dispuesta a todo por amor o lo que fuera posible y el rictus de tu boca sube hasta el cielo en donde el ángel de tus sueños tiembla de frío. Estoy aquí te digo, marchita de inviernos y no me ves, algo en ti parece morir un poco, estás pleno de argumentos pero coges tu lápiz al parecer sin una finalidad clara, no me encuentras. Pronto vendrá tu mujer y el sonido de sus pasos aplacará la fiebre que aún sientes y el deseo de arrojar los años por la ventana para decirlo todo de una vez para siempre, antes que el elfo indeseable del sinsentido consuma tus entrañas. Estás mustio, más mustio que este otoño y encima ella aparece con la misma perorata de todos los días, la cara gastada de antiguos brillos y el cuerpo agrietado de decepciones. No la amas, es tarde para decirlo pero no la amas, ella sonríe como si nada ocurriera y desearías gritar tu verdad a los cuatro vientos con nombre y dirección, con la ayuda del bolígrafo que llevas contigo como un amuleto para la buena suerte.

    Sientes nostalgia y no es cosa de viejos, la modernidad te provoca desconcierto, te desequilibra por dentro y por fuera como si hubieses quedado suspendido para siempre de las faldas de un tiempo sin regreso. Aún estoy aquí, inevitablemente condenada a muerte.

       Sentado sobre tu sofá, observas de reojo el nuevo computador y rompes el aire con la mano que acarició mi cuerpo delicado y sutil, heredero de la brisa silvestre de los campos y el verdor fragante de los árboles. Ya no existo, tu esposa vuelve a repetirlo: la modernidad llegó para quedarse. 

     Vuelves a mirar el monitor, ella activa el correo y aparece el cuerpo vacío de un Mail. Son los nuevos tiempos, dice, el final de La Carta ha comenzado.

 

 

¿QUIEN   SOY?

   Soy sólo un reflejo de mi propia imagen  sobre el caleidoscopio de la vida.


FANTASMA

    Soy tu fantasma, qué duda cabe; habito el  subterráneo lúgubre de tu memoria.


VICIO

         Llevas un maletín negro y una miradas de esas que: ¡hay, cómo te digo!...

Me esperas desde hace doce minutos (si no lo sabré), y cuando me ves, una mirada de esas me deja algo aturdida. Ya era hora que esto terminara, sin duda, en eso coincidimos plenamente, pero cuando algo se convierte en vicio resulta difícil dejarlo.

     El maletín negro te acompaña a la habitación y yo subo contigo. Te digo que ya, que bueno, pero recuerda: esta es la última vez. La primera vez fue en aquel balcón, mientras mi abuelita dormía la siesta bajo los efectos de unos sedantes. Luego fue en aquel parque, escondidos tras los matorrales, mientras un fetiche disfrutaba de la escena (no quiero recordar). Ahora tú, descarado, me pides que lo hagamos como la última vez pero variando la forma, esto es, más y más rápido, y yo me niego a pensar que hayas evolucionado tanto en este burdo oficio de autogratificación.

     El maletín negro descansa sobre mis muslos, mientras un poco de licor me moja los tobillos desnudos. ¡Había que brindar esta vez! Después de todo, puede ser la última y ya, Todo lo disfrutado se quedará rondándonos la mente como un fantasma de aquellos que ayudan a vivir.

    Coges el maletín, retiras el contenido con una cara de esas que me dan miedo. Retrocedo un poco, y me quito la ropa procurando no arrugar las prendas. Es entonces cuando envuelves mi cuerpo con los billetes y me rellenas los pechos y caderas con sublime maestría. Porque en esto sí eres un experto.

   Tomamos la última copa y la dejamos allí, junto al maletín prolijamente limpiado y al nombre falso que dimos en portería, que seguro coincidirá con el del próximo huésped. Finalmente caminamos por la avenida, como una pareja de enamorados, mientras la conciencia me oprime las sienes y yo me pregunto por enésima vez, si esta será la última.
  

EL   DEMONIO  EXISTE
 

       El demonio existe. Está aquí, usufructuando de estas líneas como si fueran suyas.

-Márchate- le digo-  sin obtener respuesta.

Desde la cumbre de una frase me sonríe. Jura haberme robado el final de esta historia.

   
CON  EL DEBIDO RESPETO

         Si creyeras en mi vocación de Don Nadie y me trataras con el debido respeto, te subiría a la cima del mundo hasta dejarte suspendida. Allí, con tu corona de laureles flameando a los cuatro vientos, serías aclamada por oleadas invisibles.

 

PROMESA

         Ella en verdad seduce. Te mira con ese rostro planetario y te deja boquiabierto de esperanzas, empapado de sueño. Y aunque su pletórica apariencia te traiga rodando y sepas de su mala reputación no puedes evitarla; te entregas a ella hasta que su cansancio y su condición de pretty baby de los caídos, te arrojan habitación abajo, condenándote a vagar incesantemente entre callejuelas y conventillos grises, donde te extingues hasta fusionarte a la oscuridad de una noche vil y metalizada que te la nombra: Promesa...Promesa, corrompiste tu origen transparente para venderte al mejor postor. Oyes rumores de que la han visto en alguna plaza eclipsando multitudes, que te engaña con un hombre público (un político exactamente) y le vuelves a gritar: ¡Promesa! Y ella no responde y no responderá, pues sabe bien que tú has dejado de creer en su palabra para siempre y prefieres continuar tu indigente travesía, callejón abajo.

 

 

RESEÑA ROXANA HEISE

Roxana Heise Venthur nació en Victoria (Chile) el 20 de abril de 1964. A los nueve años de edad comenzó a escribir poesía, siendo premiada en diversos certámenes locales y colaborando con el diario "Las Noticias" de su ciudad natal hasta los trece años aprox.

Con el tiempo abandona la escritura disuadida por su familia, escribiendo esporádicamente sin descuidar su afición por la lectura, dedicándose de lleno a sus estudios. En 1989 egresa de la Pontificia Universidad Católica de Chile con el título de enfermera- matrona, dedicándose a la salud pública, ejerciendo hasta hoy en dicha área.

Ha incursionado en la poesía, el cuento y la novela.

De libre pensamiento, no pertenece a grupos políticos ni religiosos aunque se confiesa creyente.
Muchos de sus textos han sido publicados ya tanto en revistas impresas como digitales, entre las que cabe mencionar: "Escribir y publicar" (de Editorial Salvat), Repertorio latinoamericano, Revista ADES, revista LIBRE INTERNACIONAL, revista ALMIAR, LOS NÓVELES, Revista Expresiones, El Escribidor, Divague.com y boletín de literatura Aledaños, por citar sólo algunas.

Entre sus escritos publicados figura la novela "Frenético Sosiego", publicada por Cyberletras en agosto del 2002, y que fue muy celebrada por sus lectores. En Febrero del 2001 obtuvo la "Mención de honor" en concurso anual internacional de cuentos breves "Alfred Hitchcock" con su relato "El Nene". Su libro de cuentos breves "Imágenes Prosaicas" está siendo editado bajo demanda en httpwww.edicioneselsalvajerefinado.com/

Actualmente forma parte de la antología de nuevos cuentistas hispanos "Los Magos Del Cuento".


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