Narrativa de Mariela Ríos Ruiz-Tagle

 

 

La prohibición

 

Cuando Dinka regresó a su hogar, presintió que algo extraño sucedía. Demasiado silencio. A lo lejos, el eterno rumor de la ciudad confirmó su percepción: Mior nunca dormía.

Encendió el aparato incrustado en la pared, que agregaba un toque más de tecnología a su habitación, vestida con artefactos de variado uso, sumiéndose en meditaciones acerca de su ciudad.

Las paredes de cada cuadra del gran centro urbano presentaban un pergamino metálico, donde se leía el Código de Normas. Precisamente a esa hora- pensó Dinka- se transmitiría el Mensaje Diario. Los ciudadanos deberían estar atentos a la programación. Para estos efectos, el Directorio de la ciudad poseía un Sistema de Vigilancia del Mensaje, el cual consistía en transeúntes pendientes de la recepción. El inciso número tres del Código de Normas estipulaba un alto volumen de sonido para facilitar esta misión. Ante la infracción de esta norma general, el Vigilante detenía al inculpado y lo presentaba ante los miembros del Directorio; estos aplicarían una sanción siempre desconocida y variable según factores de índole también ignota. La sentencia más temida por los habitantes de Mior era la pena de destierro a Knot, lugar muy tenebroso al decir de las leyendas tejidas a su alrededor.

Dinka, sumido en sus reflexiones, no se percató del significado de aquel silencio; su asombro aumentó al constatar que su receptor no funcionaba. Aún apagado emitía un sonido apenas perceptible, que la costumbre hizo cotidiano a sus oídos. Su profundo enojo habíase calmado cuando el Vigilante a empellones lo subió al vehículo que rápidamente te desplazó por los aires.

Al comienzo, sólo una leve inquietud le invadió, luego se transformó en angustia y miedo. De súbito adquirió conciencia de su incierta situación e intentó tranquilizarse.

Mior, acero y color, no dejaba de fascinar a sus ojos asustados. El paisaje- ya muerto el crepúsculo- ofrecía un espectáculo distinto, las luces de diversos colores, a la velocidad del vehículo, dejaban estelas viscosas mezcladas en la húmeda y melancólica atmósfera. Recordó los últimos árboles, observados en la Gran Biblioteca, junto a su padre. Su progenitor gozaba contemplando la reproducción de un anciano roble. Posteriormente, frente a sus cenizas, se preguntaría si algo le hubiese deleitado más que aquel moderno testimonio del pasado.

Momentos después sintió que descendía del vehículo y penetraba por un túnel muy iluminado. El Vigilante había desaparecido. La soledad de millones de años le acompañó. La pena aguardada- pensó- sería mejor que escuchar el Mensaje Diario, su sonido uniforme, soportado durante veintitrés opacos años.

Repentinamente, provino aquel gemido de lo más profundo de la ciudad. Mior comenzó un lamento cada vez más agudo y quejumbroso. La pesadilla emerge: sobre si vio los rostros burlones de los habitantes, vehículos aéreos precipitándose con violencia sobre él. Sus compañeros de trabajo, riendo crueles, como payasos de finas torturas, volando en un mundo mágico y atemporal. El zumbido, siempre el zumbido eterno de Mior, injuriándolo con lenguaje desconocido, vestido de acero y color. Color y acero. Siempre.

Dinka se retorció, intentó levantarse, no pudo y una anhelada oscuridad lo cubrió todo.

                                                                       *********

Desde la ventana, un sol alegre saluda la habitación. El hombre se levanta de la confortable cama, en la cual se encontraba recostado y observa con curiosidad infinita la mesa de madera, desde donde le incitan olorosas tostadas y mermelada de frutilla. Mira a través del vidrio y ve un autobús deteniéndose en su cotidiana parada. Personas ruidosas.

Sonríe, se dirige hacia la puerta, volviendo de pronto coge una tostada, la unta con mermelada, la come con placer y sale.

El Directorio había decidido la sentencia.

Concurso Latinoamericano. Premio Borges. Mención Cuento Corto. Fundación Givré. Buenos Aires. 1979.

 

 

Adiós en la Catedral

 

Una a una las campanadas se deslizaron como cascadas por sus mejillas heridas. La última resonó, inclemente, en la oscuridad. La luz de la tarde iluminó la espalda del hombre que amó, mientras se fundía, para siempre, en el paisaje de la Plaza de Armas.

 


 

 

                                               Simón en Agosto

 

 

Te advertí que tuvieras cuidado con los extraños, que miraras si venía algún vehículo al cruzar las calles de Ñuñoa. Tantas palabras al viento.

 

¿Por qué atravesaste esa línea invisible?

En la oscuridad se conjugan el amor con la muerte, querido y recordado Simón. La vida nos da sorpresas, tristes sorpresas nos da la vida, sobre todo en el mes de los gatos.

 

Biobibliografia

 Mariela Isabel Ríos Ruiz-Tagle

Santiago de Chile, 1951.

Antropóloga, escritora, poeta y narradora.  Ha recibido numerosos premios y distinciones por su trabajo literario, nacionales e internacionales, entre ellos:

Premio "Latinoamericano Jorge Luis Borges”, Fundación Givré,  Buenos Aires,   mención cuento corto por "La Prohibición. Obtiene el Segundo Premio por extenso poema dedicado a la mujer titulado "Madre Espina de Campos Absolutos" en el  Certamen Internacional de la revista “Mairena”, publicándose un extracto del mismo en San Juan de Puerto Rico. Ha recibido numerosos premios y distinciones por su trabajo literario, nacionales e internacionales.

Publica la novela "Blue Moon", en Editorial Fértil Provincia, presentándola el escritor y periodista, Premio Nacional, don Guillermo Blanco,"12 Feria del Libro, Estación Mapocho"; siente un gran cariño por ése su Libro Musical, que expresa la gran frustración de la generación de los años setenta por sus sueños perdidos. Se publicó reseña de la novela en la Revista de la "Sociedad de Escritores de Chile", escrita por la autora Sonia González Valdenegro. Aparición de reseña y bibliografía en “Diccionario de Escritores y Poetas Latinoamericanos”, Altair Publicaciones. 160 autores, 15 países. Buenos Aires. Argentina. Crea taller literario para mujeres “Reflexión antropológica de la poesía de Gabriela Mistral", con libro en preparación.

Es miembro honorífico de Publicaciones Altair, Buenos Aires, Argentina.

Integra Centro Cultural "La Comadreja". Y se  publica libro de dicho centro llamado “Benditas Locas” que incluye poema "Lunas clandestinas", como poeta.

 

 Páginas web:

www.marielariosruiztagle.blogspot.com

e-mail.: marielaisabelriosrt@gmail.com

 


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